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Entrevista

Entrevista

Él los conoce, los llama por su nombre y sabe como es cada uno…es evidente que los ama, que establece con ellos un vínculo afectuoso y en virtud de esta relación, ellos se dejan hacer. José los revive, los transforma y los pone en pie. Ellos hacen gala de una nueva belleza que se dejan arrancar desde muy adentro y sólo porque saben que él los ama…

Él es José Alberto Desseno, escultor y habitante del barrio. De todos los árboles con los que trabaja siempre prefiere a los del parque aunque no desdeña ninguno.
Su refugio, su taller, es un lugar peculiar. Un gran jardín y un caos de plantas y árboles y herramientas y esculturas y la radio sonando…

Cada árbol y cada obra tienen su historia, historias en las que se enredan nombres, lugares y premios. Una de las tantas que amontona amorosamente en su taller y por la que siente especial afecto se llama “Homenaje al Pacará de Segurola”. El Pacará era un habitante del Parque Chacabuco al que había tenido que echar abajo por viejo. El árbol fue a parar al basural del Parque Avellaneda (hoy canchas Peuser), José lo recogió porque bajo ese árbol el Doctor Segurola había atendido a los afectados de fiebre amarilla durante la gran epidemia. Curiosamente…en un rincón de su jardín creció un Pacará. José los transplantó al Parque Avellaneda (usted, Señor Lector, ¿es curioso y quiere saber cuál es? Bien…por el camino del vivero que va hacia el centro de salud, casi llegando al final hay una columna y al lado un árbol, parecido al Jacarandá, su semilla es una uña negra grande, ese es el Pacará). La escultura recibió un premio en el Salón Nacional (José recibió cuatro premios en el Salón Nacional a lo largo de su carrera). Con un mismo orgullo muestra sus obras y su exótico jardín en el que árboles y plantas se instalan según un caprichoso orden establecido por ellos mismo, entre ellos, un gingko bilova de casi veinte años.

Trabajo sobre lo que sea…” porque para José lo importante es la esencia de las cosas. En una pieza de auto él “ve” una herramienta para trabajar sus piezas de madera y con sus manos y con la ayuda de sus propias fraguas (el hogar del propio taller) plasma aquello que el vio en esa pieza.

Fuga y misterio” y “Triunfal” son dos obras realizadas en piedra en la ciudad de Mar del Plata en homenaje a Ástor Piazolla, una de ella está emplazada allí, la otra en su jardín. “Hétenos aquí”, obra que tiene también su propia historia. Está tallada en un tronco entero de eucalipto caído en el parque tras un temporal. José cuenta que hubo una serie de casualidades que se fueron encadenando y él pudo aprovechar…“Lo trabajé completamente en el Parque, con herramientas muy elementales, siempre en el suelo. Un día me encontré con un colega que estaba preparando su muestra de arte digital y lo ayudé. Tenía una motosierra y me ayudó con los cortes, además por ese entonces, empiezan a trabajar en los desegües del parque y vinieron las topadoras. Las máquinas todos los días rotaban el tronco que pesaba como cinco toneladas y hubiera sido imposible moverlo solo. La obra quedó terminada en dos meses. Para pararla pasó desde el año 2000 hasta el 2002. El nombre es porque esto es lo que tenemos (la humanidad, la familia) y es lo que tenemos que cuidar.

Trabajó mucho en el Parque organizando concursos. El primer de ellos tuvo una gran difusión en medios. “La diferencia de este concurso con otros que se realizan fue que los artistas pidieron y eligieron el material que quisieron, siempre con maderas del parque. No hubo limitación en cuanto a cantidad ni formato en el material. El segundo concurso no fue tal. En principio se iba a invitar a cinco artistas internacionales de primera línea, estábamos junto con Enrique Speranza cuando leo un artículo sobre un mármol: mármol negro de La Pampa. Ubicamos al dueño de la cantera y se hizo. Es un material bellísimo. Riquezas que tiene la Argentina, que nadie explota. Ahora, yo siempre multiplico porque en aritmética uno más uno es dos, en la vida es lo que vos querés. Cuenta el interés, si vos tenés ganas sale. Todas las cosas tienen que ver con el hombre, dependen de su voluntad y de la fuerza que te da la naturaleza, por cada extranjero que vino se invitó a dos artistas argentinos y finalmente de diez que tendría que haber sido, terminaron siendo veinte. Todos fueron invitados personalmente y accedieron en virtud del conocimiento personal que de él tenían…siempre me ocupé de que la labor del artista fuera bien encaminada. Realmente valorizada…

¿Para quién crea? “Lo hago por necesidad. Uno trabaja…si después a la gente le gusta, ¡fenómeno!, pero uno hace porque necesita hacer las cosas, es una forma natural de manifestarse”.

Extracto de la entrevista realizada por Lilian Spehrs, revista Barrio Parque Avellaneda, número 15, mayo de 2004.

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